miércoles, 19 de marzo de 2008

Me cansé.
Sí pues, uno se cansa de las cosas, de las personas (no siempre), de las costumbres, de la rutina, de ser el mismo y no ser nadie, de creer ser todo y luego ahogarse.
Entérense que no sólo escribo poemas de amor...está bien, hasta ahora he demostrado lo contrario, pero estoy harta, hostigada y embriagada de esa temática. A partir de hoy cambiará el enfoque de este blog (y de mí probablemente, por si les interesa) para transformarse en uno más (...), aún no encuentro la palabra adecuada.
Y se preguntarán qué pasó, por qué tal cambio, simplemente me atacó un derrame depresivo en una noche sin luna llena. Las ideas se atropellaban entre si en mi cabeza, me golpeaban el alma, la vida..., hasta que choqué con una pared, extremadamente grande y gruesa, la pared que ponía límites a mi pluma de tinta frambuesa...o negra, qué más da. Aterrada al no poder tumbarla me cuadré en una esquinita con papeles en blanco y temblorosa mi mano, se negó a escribir. Lloré, lloré mucho, de cólera, de pena y hasta de puro sarcasmo en cierto momento.
Así aparecí aquí, frente a mi pantalla de quién sabe cuántas pulgadas, tecleando palabra tras palabra para enfrentar mi miedo.
Tengo sueño, mis ojos se cierran y me duelen los dedos, creo que dormiré.
Siento que el sueño me invade, siento que mis párpados caen, mis labios están secos y mis dedos se resbalan hasta terminar reposados en mi cama.
Qué tal diferencia verdad? Así como adorné el sentimiento de ese párrafo, quiero adornar nuevos horizontes dónde metafísicamente hablando (se le agradece a un buen amigo por la explicación exquisita de la palabra metafísica) volaré y caeré con el sol para contar la infinidad de estrellas, luego dormiré sobre el pasto de X jardín y me taparé con el cielo.
De acuerdo, tal vez no usé bien el término metafísca (cansada de escribirlo) pero traté, vale.
Bueno, espero que cumpla con mi cometido muy pronto, hasta ese entonces, esto era un previo.

No hay comentarios: