Cuando te vi,
no me viste,
cuando te volví a ver,
ya me veías,
cuando eran 14,
estábamos conectados,
de viajes y sonrisas,
de llantos y desquicias,
de amor,
cuando me viste,
me marché,
cuando volviste a verme,
ya estaba muy lejos para
detenerme,
cuando volteé por impulso,
ya no estabas,
cuando eran 16,
cuando te apuñalé
con el peor golpe:
amor,
cuando quedé sola,
cuando te busqué,
te encontré sin querer verme,
cuando perdimos la vista,
la simultaneidad de un nosotros,
de mensajes y pañuelos,
de pillamadas improvisadas,
de perdernos,
perderte,
de almas gemelas que se
desvelan,
no me viste,
cuando te volví a ver,
ya me veías,
cuando eran 14,
estábamos conectados,
de viajes y sonrisas,
de llantos y desquicias,
de amor,
cuando me viste,
me marché,
cuando volviste a verme,
ya estaba muy lejos para
detenerme,
cuando volteé por impulso,
ya no estabas,
cuando eran 16,
cuando te apuñalé
con el peor golpe:
amor,
cuando quedé sola,
cuando te busqué,
te encontré sin querer verme,
cuando perdimos la vista,
la simultaneidad de un nosotros,
de mensajes y pañuelos,
de pillamadas improvisadas,
de perdernos,
perderte,
de almas gemelas que se
desvelan,
de sueños rotos,
de despedidas no avisadas,
de lágrimas por dentro
e impotencia provocada,
de traiciones y orgullos,
de colapsos y puños bajos,
de diez meses en silencio
sin vuelta atrás,
de finales felices
no se han escrito estas 41 líneas.
de traiciones y orgullos,
de colapsos y puños bajos,
de diez meses en silencio
sin vuelta atrás,
de finales felices
no se han escrito estas 41 líneas.
1 comentario:
Imagínate que alguna vez él y yo fuimos compañeros de batallas hepáticas. Juntos derrivabamos muros de felicidad ilusa y hacíamos que se respirara realidad cruda. Tan cruda como esa mirada penetrante que solia darnos perpetuamente hasta que sus multicolores ojos se cansasen de estar abiertos mirando un punto fijo en el alma de cada unod e nosotros que alguna vez tuvimos espacio en su vida. Compañero de un cigarro a las 7 pm, de largas conversaciones y caminatas en donde el sendero lo marcaban los pies. Se le extraña, es verdad. Yo lo tengo tan cerca y jamás he intercambiado ni una palabra. En fin, ¿qué se puede hacer con una muralla de mármol en donde cualquier cosa se golpea y resbala? Sólo dejarla ahí.
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