-¿Por qué lloras?
-¿Yo? No, es mi corazón
-Y...¿no puedes controlarlo?
-No
-Entonces supongo que estás condenada
-¿A llorar?
-No, a sufrir.
Condenada a sufrir
liberada de sentimientos
cabizbaja la mirada
de lágrimas secas
de corazón rebanado
de labios entrelazados
y palabras evocadas.
Y te limitas,
y te extorsionas,
mas no fluyes,
como mar en olas
como viento en susurros
como amor en las venas
como muerte en el mundo.
Creciendo el miedo
marchitando esperanzas
golpeando puertas
de realidades distorsionadas
con notas en la escala
que se derraman sin melodía
que se escapan de las guitarras
y se esconden en violines desafinados
que se acaban en pianos sin teclado.
Sin decisión no hay batallas
sin corazón no hay razón
sin razón no existimos
sin existir
a ciegas para no volver hacia ti.
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